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Asunción

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La historia del Teatro Municipal de Asunción comienza cuando la Sala de Sesiones del Congreso Nacional, construida en 1843, cambia su destino administrativo por uno vinculado con las artes. En 1853, el Maestro Francisco Sauvageot de Dupuis recibe licencia para enseñar música en las oficinas y los corredores , y dos años después, el  edificio quedó convertido en Teatro Nacional. La inauguración se realizó el 4 de noviembre de 1855. El programa comprendía una ópera cómica en dos actos y en verso titulada Colegiales y Soldados  con un entreacto musical que incluía trozos de ópera, un vals y una polca compuesta por el Maestro Dupuis. El Teatro Nacional fue desde entonces el mayor centro de irradiación de cultura  en términos  de teatro y música para los asunceños. Incluso en los años de la Guerra de la Triple Alianza, el Teatro Nacional siguió funcionando, en la medida de sus ya reducidas posibilidades, como un faro de cultura y, también,  de sentido y sentimiento de patria. Desde el término de la guerra hasta mil novecientos ochenta y tantos, actuaron en el Teatro Nacional numerosos artistas paraguayos y extranjeros. En 1886, el empresario español Baudilio Alió  obtiene por ley la concesión del Teatro Nacional por  veinticinco años. Dicha ley le autoriza a utilizar los materiales del teatro en la construcción de un nuevo edificio para sede del Teatro Nacional en el mismo solar en el que se construyó el anterior

En los últimos años del siglo XIX, el Teatro Nacional, bajo la conducción de Baudilio Alió, inaugura el tipo de programación que habría que mantenerse durante muchas décadas. Alternan con las obras de teatro, las óperas, las zarzuelas y los conciertos. Gracias a que Asunción tiene su teatro abierto, artistas y músicos en gira por América del Sur, llegan y contribuyen notablemente a la formación del gusto en el cada día más exigente público paraguayo. En 1891 se crea la Sociedad del Teatro Nacional, con más de cuarenta socios para administrar el teatro juntamente con Alió. Esta sociedad continúa administrando el teatro luego de la muerte de Alió, en 1892. Es un hecho curioso que el mismo año muera Ildefonso Bermejo, creador y director del primer Teatro Nacional. Es igualmente digno de recordar que los palcos construidos en tiempo de la Administración de la Sociedad del Teatro Nacional estaban alfombrados, tenían percheros y, posteriormente, en las primeras décadas del siglo XX, contaban con ventiladores. Es sólo un acto de justicia recordar que durante la primera mitad del siglo XX no existió en Asunción un edificio destinado a la cultura con las glorias y el renombre del Teatro Municipal. Más aún, entre 1940 y 1960, el escenario del Teatro Municipal reunió a los mayores representantes de las artes escénicas en el Paraguay. En esa época, el viejo Teatro Nacional era conocido ya por todos como el Teatro Municipal “ Ignacio A. Pane “

En términos de historia edilicia, la segunda mitad del siglo XX vio en el Teatro Municipal un edificio que mantuvo sus características esenciales, pero que progresivamente fue objeto de adiciones al margen de su estilo constructivo y, finalmente, conoció  la desidia. Una parte considerable de la madera usada en la construcción del teatro por Alió a fines del siglo XIX se hallaba en avanzado estado de deterioro en las dos últimas décadas del siglo XX. Además, no se renovaron en absoluto las instalaciones del servicio general y de servicio público. Por otra parte, crecían los riesgos de uso del edificio. Todo esto motivó el cierre del teatro durante muchos años.

En 1997, comenzó el proceso restaurativo del edificio. Se realizaron entonces excavaciones en lo que fue el primer teatro  en tiempos de la presidencia de Don Carlos Antonio López. Junto con los trabajos arqueológicos se realizaron también investigaciones históricas que demostraron que, efectivamente, en ese lugar funcionó el Primer Congreso Nacional. Inicialmente, se restauró la parte correspondiente a la esquina de Alberdi y Presidente Franco. Se inauguró entonces la sala Baudilio Alió, en la planta alta, y el área del Café del Teatro, en la planta baja. Luego en la parte correspondiente a la esquina de Chile y Presidente Franco, se inauguró la sala Jacinto Herrera, en la planta alta, y se habilitó el área administrativa, en la planta baja. Los trabajos prosiguieron hasta completar las obras en su totalidad, incluyendo el sistema de aire acondicionado, y, de esta manera, en 2006, el Teatro Municipal, quedó oficialmente habilitado para su uso

Al poco tiempo de su habilitación, el Teatro Municipal recobra el brillo de sus antiguas glorias con un remozamiento edilicio que es orgullo de la ciudad y con una programación que goza del entusiasta apoyo del público.